Otra semana y otro libro mientras esperamos la gloriosa venida del Cogfort y el avance de las Ciudades de Sigmar por los Reinos Mortales. Hasta entonces, seguimos analizando los battletomes recientes y, de entre los dos últimos, hoy hablamos de nuestro pueblo del bosque favorito. ¿Elfos?, ¿hadas?, ¿espíritus?, ¿qué son exactamente los Sylvaneth? Ninguno lo sabemos con certeza, pero sí que tienen muchos trucos bajo la manga para dominar los campos de batalla de Ghyran y más allá.
El bosque se defiende:

Todo jugador Sylvaneth que se precie tiene muchos arbolitos guardados en la maleta. Peanas y peanas de preciosos bosques pintados y listos para ser desplegados con un hechizo, sirviendo de proyector de hechizos, defensor de unidades u incómodo obstáculo para el rival. ¡Pero no más! ¡No más cargar 9 bosques en la mochila y tener que hacer trabajo de espalda sin ir al gimnasio! O, bueno, sí, pero de forma ligeramente diferente.
Ahora, tus bosques van expandiendo «the creeping overgrowth» a lo largo y ancho del campo de batalla. Es decir, van «infectando» piezas de terreno, y cuantas más haya «infectadas», más grande será el aura del overgrowth. Estar bajo ese aura proporciona bonos a muchas unidades y es, en general, muy bueno. Es bastante sencillo poder llegar a un overgrowth de 12», con muchos terrenos tocados por la mano del bosque que avanza. Un battle trait bonito, útil, y bien conectado con el lore.
De pegar y marcharse a murallas de madera:

Una de las principales virtudes de la anterior encarnación de Sylvaneth era la capacidad de abalanzarse sobre el rival y desaparecer a través de los bosques, situándose lejos de peligro si el jugador era capaz de calcular y controlar el daño infligido para evitar una respuesta potente, y permitiendo, literalmente, hacer un «Strike and fade».
Esta habilidad ahora solo la tiene Belthanos, y las libélulas, pero, a cambio, el ejército es mucho más resistente, como un muro de madera, reinterpretando a Temístocles. La acumulación de bonos, wards, capacidad de cura, hechizos (¡-1 a herir!) y de poner heridas en el tablero puede hacer muy difícil acabar con un ejército Sylvaneth. Prepara tus hachas y trae lumbre, porque los árboles son fuertes, y profundas sus raíces.
She is here, she is there, she is every f**** where:

Como Roy Kent, la nueva Drycha ha decidido hacerle la competencia a su versión de Ghyran con un warscroll que trae una habilidad espectacular: la capacidad de que, si no ha corrido, pueda cargar saliendo de un elemento de terreno que esté «infectado», según veíamos en el battle trait del creeping overgrowth. Es decir: en lugar de venir corriendo hacia ti por la frontal, puede aparecer en tu retaguardia y sembrar el terror.
A medida que vas sembrando tokens por el campo de batalla, esta habilidad se va volviendo cada vez mejor. Es muy difícil para el enemigo poder tapar todos los fuegos, y prevenir una potencial carga contra una pieza valiosa, o una aparición en un objetivo de retaguardia algo desguarnecido. Drycha, a pesar de sus 250 puntos puede seguir golpeando fuerte y aguantando más de lo que parece con sus doce heridas y salvación de 3s.
La Flauta Mágica:

No será Mozart, pero nuestro colega el Warsong Revenant lleva tocando y haciendo las delicias de los jugadores de Sylvaneth durante muchos años. Su nueva encarnación ya no es un mago que puede lanzar sus hechizos desde un borde del tablero, en una imitación casi perfecta de Lord Kroak, sino un sacerdote multiusos que, por 150 puntos, parece obligatorio en todo ejército Sylvaneth.
¿Quieres repetir los 1s al cantar tus plegarias? Lo hace. ¿Quieres que te dé ward de 6s en área? También lo hace, tranquilo. ¿Quizás reducir la del enemigo en 1? Ponlo a 12» de un rival y disfruta viendo cómo los no-muertos no tiran ese maldito 6 que los amarra a la vida y cómo Nurgle llora ante la muerte de sus Rotswords. Sí, es frágil, y sí, vuela. Pero tienes una miniatura preciosa que hace todo lo que puedas pedir y más por menos del 10% del coste de tu ejército. Corre a por ella.
Espíritus confusos:

Durante los últimos años, los Tree-Revenants eran tus espíritus amigables y nobles que hacían teleports por el campo de batalla y eran esa pieza clave para ser un tesoro indetectable y/o un robapuntos de manual. 10 heriditas, algún ataque que otro…una unidad imprescindible. Los spite-revenants, por su parte, hacían más daño, ¿pero necesitabas una unidad pegona en un ejército con tantas fuentes diferentes para golpearte?
Ahora, la confusión ha llegado a Ghyran y los papeles se han invertido. Los Tree-Revenants han olvidado el teleport, pero, a cambio, pueden pintarte la cara si les cargas y no vas con suficientes ganas a por ello. No es nada que vaya a hacer arder el mundo, pero, por 220 puntos, tienes 31 ataques de Daño 2 si no han cargado, aunque tengan que sobrevivir al ataque con su armadura muy ligera (¡Pero recuerda que puedes bufarlos!). Por otra parte, los malévolos Spite-Revenants han decidido robarle la técnica a sus primos, y ahora son ellos los que teleportan sus 5 cuerpos y 10 heridas por unos módicos 80 puntos. ¡A rapar a tus espíritus!
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