El último Golden Ticket de la temporada, Barcelona en el horizonte y una ilusión encendida como llama en el corazón de todos los Buenchas. Desde que nos apuntamos a la Letanía del Oso, hará unos largos meses, sabíamos que estábamos ante una oportunidad para poder presentarnos en el Mundial, después de muchos esfuerzos fallidos, varios torneos sin preparar, y domingos de ridículo absoluto. ¿Sería esta la vez que lo lograríamos? En aquel lejano junio, los ánimos de muchos, tras un decepcionante papel en Valencia, estaban por los suelos. Pero entonces, Mikel I de España (Siendo el II Mikel Merino) dijo:

Mi desmesurado optimismo ha sido motivo de burla y escarnio, también por compañeros Metachasers, pero, a medida que se desarrollaba el verano, también lo hacían nuestras ganas de jugar. Andrés preguntaba si podía apuntarse, tras haber decidido no ir de buen principio, Jabo abandonaba sus obligaciones paternas para dedicarse a los muñequitos, Leo decidía entregarse a Hashut ante la mirada juzgona de José, y Juankar alternaba entre diversos ejércitos del Caos (aunque nunca fue tan feliz como con Lumineth). Álvaro, por su parte, se dedicaba a patearse el mundo, en un esfuerzo por ver si nos cruzábamos en un aeropuerto antes que en mesa…¿pero qué jugaría yo?
Un ejército y una lista: ensayo y error
Tenía una idea clara: no quería jugar con Lumineth. Estaba algo desanimado después de Valencia y, tras un par de partidas de prueba, con superamigos y sin ellos, no estaba muy convencido. Le di algunos tientos a Soulblight, que siempre me ha encantado, y a Idoneth, pero no lograba encontrarme del todo a gusto. No tengo ningún problema en salir a comer mierda, pero tomar un rol más protagonista me cuesta, y una horda de zombies, tumularios y vampiros apoyando podrían hacer un buen papel…pero no terminaba de encontrarme y nos faltaban Askurgan.
Pero, ¡oh, albricias! Los cielos se abrieron cuando el battletome de ogros salió y pudimos ponernos a experimentar. Dados unos cuantos viajes, apenas pude meter 5 o 6 partidas antes del Battlescroll, donde le di uso al Huskard on Stonehorn en 2 ocasiones, Redd en otra, y a varios experimentos alrededor de los consabidos 20 glotones y 10 cazadores. De estas pruebas emergieron varias ideas:
- Redd da mucha versatilidad, pero también son muchos puntos en algo que se puede convertir en punto débil de tu ejército contra disparo, dependiente de un hechizo.
- Los Maulbeast, con 20 puntos menos, serían un terror en las mesas. A 280 puntos siguen siendo tremendos, y quería llevarlos.
- El centro de 20 glotones era demasiado tentador como para dejarlo pasar en favor de experimentos con Gargantúas o Tripasduras.

Llegó el Battlescroll, con subida de 70 puntos incluida a la lista, y tocó rediseñar. Al principio quise jugar con Tyrant, Butcher, 2 de glotones, Maulbeast y 3 de cazadores, pero, en una de las varias partidas de prueba previas, le di uso al Bloodpelt Hunter que había popularizado Plastic Craic junto con 20 cazadores. Si bien no me quise sumar a la corriente, muy breve, que apostaba por una lista bien cargada de disparo, sí me llamaba la atención el efecto disuasor sobre monstruos, y la capacidad para hacer de «Vigilor» para el resto de cazadores. ¿Pero cómo integrarlo? Con él, la lista se me iba muy por encima de 2.000 puntos.
La respuesta estuvo en soltar una de cazadores para dar entrada a dos Frost Sabres, y meter al Bloodpelt de «subcomandante» en el regimiento del Butcher. El problema residía en que perdía la capacidad de desplegar en el cielo al cazador contra unidad, dado que no lidera el regimiento. El segundo es que perdía las deliciosas 20 heridas y 10 disparos de otros Bloodpelt…pero ganaba, a mi juicio, mucha versatilidad. Mi Tyrant se quedaba con «A choice cut», para prevenir 1 daño en área, que es algo que me dio muchas victorias con los superamigos en Lumineth y Avalenor haciendo de faro. Y él mismo se daba la capacidad de evitar que los rivales se curaran. La lista, por tanto, quedaba con el Tyrant de general, escoltado por dos Frost Sabres, 2×10 Gluttons y 2 Maulbeast. El Butcher, por su parte, se iba al combate con el Bloodpelt y 2 unidades de los nuevos cazadores. Como tácticas, Siege y Blazing, hechas a medida de lo que quiere ogros. Cuatro o cinco partiditas más y…ahí estábamos.
Ronda 1: What’s Yours is Ours vs Facu (Pinpals – Nighthaunt)

En una de mis chaladuras habituales por no saber decir que no a las cosas, había aterrizado a las 23h del día anterior. Sonó la alarma y maldije el día en que se me ocurrió empezar a jugar a Warhammer, apuntarme al GT, no decirle a Andrés que fuera en mi lugar, o haber fingido una lesión. Pero no quedaba otra que plantarse en Alcorcón a las 8h30, así que, por lo menos, tocaba jugar.
Facu fue encantador toda la partida, incluso cuando las cosas se empezaron a torcer. Kurdoss, unos Craven, el Carro, unos cuantos Bladegheist, 2 héroes pequeños y unas Banshees para aderezarlo. Una lista que se puede atragantar, dada la cantidad de heridas…pero que sigue teniendo muy poco daño. Facu plantó su línea defensiva para intentar maximizar primarias y empezar a hacer sus tácticas de Flanking. Sin embargo, cuando los ogros empiezan a comer…las cosas se complican.
Una unidad de glotones hizo de yunque, entreteniendo a dos de Nighthaunt mientras Maulbeast, menos útiles aquí por la incapacidad de su rend de hacer mella, Gluttons y el Tyrant lidiaban con un flanco y pivotaban hacia el otro lado para abrir un agujero en la línea fantasmal. El carro llegó a entrar en mi objetivo más rezagado, pineando a una de cazadores durante un turno…pero muriendo miserablemente, aunque tras hacer muchas heridas, en el siguiente, a manos de Bloodpelt, Butcher y la otra unidad de cazadores. Un doble turno remató la faena, con solo unas pobres Banshees vivas para intentar puntuar un poco más. Victoria contundente para empezar la jornada. ¿Qué nos depararía la siguiente ronda?
Ronda 2: Into the Fire vs Jota (Réquiem – Mawtribes)

Réquiem es uno de los mejores equipos del panorama nacional, y Jota un jugadorazo. Su lista, además, me daba mucho miedo. Un Tyrant, más ofensivo que el mío, preparado para evitar modificadores negativos de una unidad, y un Butcher, liderando a 3×10 Gluttons, 1 de Hunters y 1 de Gargantúas. Mucho más cuerpo ofensivo y capacidad de hacerme un cristo si no lo jugaba bien.
Jota me ganó la tirada de iniciativa y empecé yo. Moví mis 2 unidades de Gluttons, respaldadas por el Tyrant, al objetivo central, con el encarnado cubriendo mi flanco derecho y la Maulbeast tomando objetivo en el izquierdo, haciendo de pantalla y lista para comer. Por su parte, una de Hunters y los frosts hacían la primera de Siege of Ashes, la otra de Hunters y el Bloodpelt cubrían el objetivo «de casa» y el Butcher aseguraba un lugar de poder…que daba +1 al rend en anti-carga.
Se desataron entonces todos los demonios en tres turnos de mucha adrenalina. Primero, en su T1, los cazadores de Jota hicieron OCHO HERIDAZAS a la maulbeast, que fue rematada enseguida por 10 gluttons. Mientras tanto, otros 10 cerraban su objetivo «base», y la última avanzaba hacia mi flanco derecho. En mi T2, para no quedarse atrás, mi Bloodpelt y las dos de cazadores se bajaron CINCO PEDAZO DE GLUTTONS de mi flanco izquierdo, que fueron rematados por 10 de mis muchachos. Los otros 10 se quedaron guarneciendo el punto central, con su anti-rend preparado…y todo se decidía aquí. Jota falló una carga doble con las Gargantúas a mi Butcher, pero mi redeploy me había puesto a tiro de carga de 10 Gluttons. Chocó, en mi flanco derecho, Encarni y Butcher contra 10 glotones. En el centro, 10 Gluttons, protegidos por Blood Feast, la ward y el prevenir del Tyrant, pero sin haber comido, contra los 10 Gluttons de Jota.

Tremendísimo paint representando mis unidades en rojo y las de Jota en azul. Véase el flanco derecho sin Maulbeast ni 10 de sus gluttons, y con sus 5 cazadores en retirada ante mis gorditos cabreados. Arriba, Encarni y el Butcher, Manologh, listos para aguantar.
Llegó el milagro. Yo había apostado por un centro lo más fuerte posible, intentando mantener al ejército unido y presentando mucha amenaza con el -2 al rend a la carga. Los Gluttons del centro solo consiguieron matarme a 3 ogros. Hubieran sido 4, pero el farmeo de puntos de Furia sirvió para prevenir varias heridas. El Encarnado decidió hacer algo que jamás le había visto, y enchufó 15 daños en el flanco derecho. Para rematar la jugada, mi Butcher acabó con otros dos, antes de morir despedazado. Pero el heroísmo sin límite se lo llevaron mis Gluttons del centro. 30 HERIDAS para cargarse a 7 enemigos y medio, fortaleciendo mi centro y dejando que mis otros Gluttons, junto con los cazadores, hicieran labor de barrido. Me equivoqué no yendo más agresivo hacia la zona de Jota en los últimos 3 turnos, pero la muerte de 22 de sus tropas de choque en una ronda tonta hizo que todo se decantara para mí. Ganábamos partida y ronda. ¿Vivía el sueño?

Ronda 3: Warped Ruins vs Richard (Dragones de Piedra Bruja – Soulblight)

Otra ronda, otro rival duro, otro rival maravilloso. Richard es un grande, y lleva toda la vida jugando vampiros. Ante mis ojos, una horda de Barrow Guard, Askurgan, Mannfred, un Vengorian de Aqshy y unas cuantas unidades puntuadoras. Un nigromante para echarse unos bailes que animan a los esqueletos, y poca carne que meter en mi puchero. Así que tocaba presentar batalla en mis términos. Turno inicial de tanteo y evitar DRs, y turno 2 de empezar a hacer mella. Hice de mi ejército un fortín en el centro y un flanco, y me preparé para cargar con unos Gluttons a unos Barrow Guard, mientras los otros defendían el acceso a los cazadores…y Mannfred tiró redeploy. ¡Se me había pasado por completo!
Afortunadamente, no se le pasó a mis cazadores que los vampiros tenían más truco de movimiento bajo la manga. Ung-Nâr, el de los Pies Descalzos, pronunció estas bellas palabras:
«Thall, Majth, Tchinggis, y esos otros de ahí. ¿Veis a ese humanejo pálido?»
«Wargh, rargh, sí»
«No quiero verlo»
Total, que 2 de los disparos del Bloodpelt le entraron al Vengorian por la frente, aún con su repetición de salvación, y no fueron solo 6 daños después de la ward, sino una diana pintada en su cabeza. Todos los demás colegas empezaron a fusilar, habiendo visto que el jefe le pillaba el gusto, y lo dejaron a -10 heridas, y un cadáver tirado en la nieve. Con la misma, mi Maulbeast había penetrado en su territorio para cargar a los Askurgan que protegían su flanco. 20 Barrows decidieron que no, y contracargaron para frenarla…y se comieron 16 heridas de nada por parte de mis valientes muchachos. 2 de mis Gluttons murieron en mi flanco derecho, pero su respuesta, junto con la de los otros Gluttons pineados, fue volatilizar a la unidad.
A partir de ahí, todo se me puso de cara. Richard usó varios trucos para ir dándome pegar último, perder daño y alejarme de sus héroes, pero entre que su nigromante se voló la cabeza solo, y que habían volado 36 tumularios en un solo turno, la cosa se fue complicando. Mannfred acabó empalado en una pica, llegué a su hideout, y nos llevamos la ronda. ¡Había partido!
Ronda 4: Escape from the Coast vs. Alejandro (Nagash Bullying – Soulblight)

Nervios evidentes ante una ronda en la que ambos equipos nos jugábamos muchísimo. Me veía con posibilidades contra Alejandro, que traía 32 Askurgan de nada, a Vhordrai, Lauka, un Vengorian y unos pocos esqueletos y Fell Bats. Concentré mi ejército en el lado derecho del campo de batalla, dejando a frosts y Maulbeast para el izquierdo, con la misión de hacer la primera de Siege of Ashes y empezar a desbloquear tácticas.
¡Y los dos primeros turnos fueron muy bien! La Maulbeast entró como una tormenta en el punto, mientras unos cazadores iban a apoyar a los frost para hacer Siege. Alejandro había empezado a pivotar a su ejército para alejarse de mi centro de 20 gluttons con muchos bufos, y de los ballestazos de mis cazadores. La Maulbeast no solo tomó el punto, sino que contuvo a 16 Askurgan y a Radukar durante 3 fases de combate. Dados de Furia + el hecho de que habían comido y tenían un -1 al rend los convertía, efectivamente, en un bastiladón que se curaba al final de cada turno.
Y, entonces, llegaron 3 errores por mi parte:
- En el doble turno que logré del 2 al 3, no me había movido lo suficiente para lograr cargas claras. Fallé una repitiendo con los Gluttons más a la izquierda que hubiera permitido barrer a los Askurgan que estaban trabados con la Maulbeast, e incluso amenazar a Vhordrai.
- Planée mal Blazing, y no pude hacer daño en tres fases por mala alocación de daños. Intenté arreglarlo cargando con unos Hunters a unos Fell Bats y tratando de tirar pocos dados por mortales. Pero olvidé destrabar a mis Frost Sabres, que habían sobrevivido en el turno anterior, y fueron estos los que los remataron.
- Me obsesioné con el -1 al rend, en lugar de optar por dar correr y cargar a unos Gluttons que fueron a limpiar el flanco izquierdo de Alejandro. Si lo hubieran tenido, habrían hecho dos tácticas de Blazing, y me habrían dado un objetivo conquistado más.

En resumen, la mala suerte te persigue más cuando tomas malas decisiones. A Alejandro le sonrieron esos dos fallos y una contracarga de su Vengorian que me quitó 4 puntos y le acabó dando a él 9 (por objetivos y una táctica desbloqueada). Un swing que, en una partida que acabó 46-51, hubiera supuesto un 50-42. Pero, sin mis fallos previos, no habría pasado. Palmé partida y palmamos ronda. ¿Se desvanecía el sueño?
Ronda 5: Curse of the Gnaw vs. Juan (Vini, Vidi, Perdinci – Flesh Eater Courts)

Dado que el criterio de desempate era a puntos de victoria, sabíamos que teníamos que ganar por lo más posible si queríamos aspirar a algo. Juan me dijo que era su primer torneo, y el pobre tuvo muy mala suerte. Empecé redesplegando unos Hunters en el objetivo rojo para comenzar a puntuar lo más posible y negarle la posibilidad de hacerlo. Él había construido un centro fuerte, con Ushoran, 6 Crypt Horrors, la Cryptguard y los héroes pequeños, esperando caer con otro Abhorant, 6 Crypt Horrors más y 6 Knights. Pero se le sucedieron las desdichas: no salieron los hechizos y no salieron las cargas para desalojarme del punto. En mi turno yo hice táctica fácil y puntué 10+5.
Llegó su segundo turno…y todo volvió a fallar la carga, salvo su Stampede (Endless), que se fue de morros contra mis cazadores. Los Morbheg decidieron también intentar ir a por una de Gluttons…y mataron a 2, merced a mis dados de furia farmeados por el Bloodpelt, antes de salir por los aires a la vuelta. Otro turno a cero, y mirando frente a frente a los ogros. Había comprado un turno de vida merced a un muro que redujo mi movimiento, pero en esta ocasión no iba a volver a pasar. La unidad de Gluttons que había comido se fue a despachar a los Horrors y el Abhorrant que habían caído del cielo, mientras los otros iban a salvar a los Cazadores, destruyendo la Stampede y otros 3 Horrors por el camino. Maulbeast, Tyrant, Butcher, Encarni y los cazadores restantes avanzaron, y en Turno 3 apenas quedaban Ushoran, trabado con la Maulbeast y herido, el trono y unos pocos bichos resucitados.
Merced a la recursión, Juan logró remar para conseguir objetivo amarillo primero, y rojo y amarillo después con un doble. Pero, sin nada más en el tablero, y mis ogros merendándose el cadáver de Ushoran (lo que le hicieron unos Gluttons con correr y cargar podría llevarse a La Haya), la victoria había sido completa.
¡Y se acabó! Se apagaron los focos, bajó el telón y nos encontramos con un tercer puesto, por detrás de Réquiem y Dragones, y justo por delante de Nagash Bullying. Un resultado que puede ser paradójico, dado el SoS, pero prevalecían puntos, y así estaba en las bases. En cualquier caso, una experiencia divertida, con rivales de lujo, y que me anima a seguir dándole partidas a los adoradores de las Grandes Fauces. ¿Quizás probar la esquizofrenia ganadora del LVO?


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Muy chulo reporte maese Tirso, una pena lo de mi pobre Juan (ambos somos de perdinchis xd). Y ante todo Felicidades a Buenchas por ese puestazo,